Ilustración de Jim Padgett, cortesía de Sweet Publishing y Gospel Light.

Ilustración de Jim Padgett, cortesía de Sweet Publishing y Gospel Light.

“Extendió Moisés su mano sobre el mar; y el Señor, por medio de un fuerte viento solano que sopló toda la noche, hizo que el mar retrocediera; y cambió el mar en tierra seca, y fueron divididas las aguas”. Éxodo 14:21. Pues si lo dice la Biblia… habrá que creerlo, ¿no? Desde luego este episodio, como todo lo relativo al tiempo en el que el bueno de Moisés permaneció por la tierra de los faraones interesa, y mucho, a la Ciencia, porque en ese punto, el Libro Sagrado se convierte en crónica de actualidad que nos ofrece explicaciones de lo que ocurría -en términos de Naturaleza- en el planeta.

Pero centrémonos en lo de la partición de las aguas en la huida de faraón. Hasta ahora se había instalado la teoría de que un tsunami provocado por un terremoto fue su causa. Pero el propio relato bíblico pone el acento en el viento. Con esta percha, un grupo de científicos del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) y la Universidad de Colorado en Boulder (CU) se puso manos a la obra para conocer si esta explicación es plausible.

Gracias a los avances en la informática, Carl Drews creó una simulación sencilla: si un vendaval de poco más de 100 km de fuerza era capaz de crear un pasillo por el cual pudiera circular la gente. Y la verdad es que sí, que ese tipo de viento soplando sobre dos cuencas unidas en forma de U fueron capaces de formar un puente de tierra de 2,5 km de largo y 3 km de ancho; es decir, se abrió un paso por el cual pudieran transitar personas y animales.

Aunque el investigador no se atreve a afirmar que lo narrado en la Biblia ocurriera por este motivo o por el tsumani, sencillamente hizo su trabajo para demostrar que, siguiendo la literalidad del texto, se puede encontrar una explicación científica que acerque el relato a lo posible y no solo a lo sobrenatural. Es una cuestión de dinámica de fluidos. A partir de ahí, si el bueno de Moisés tenía conocimientos científicos, fue fruto de la casualidad o recibió el soplo divino es algo que cada uno debe poner en la casilla de sus preferencias (o creencias).

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