regale placer

Las navidades, además de proporcionarnos esos inolvidables momentos familiares -para deleite o enfado del personal- y de ese punto de ternura o blandeguería en el corazón -eso de que nos dejamos llevar por su espíritu happy flower– también representan un momento propicio para regalar a quien más cerca de nosotros está.

Y si están disfrutando o a punto de hacerlo -lo de los regalos-, quédense con este consejo científico: lo más importante es que, básicamente, regalemos placer. Y eso no se tiene que traducir necesariamente en un paquete envuelto en lazos, sino placer en forma de actividades, no se me vayan por otros derroteros, que abarcan desde fines de semana de spa en un balneario, tratamientos de belleza o, para los más originales, hasta un viaje en globo, por ejemplo.

Según un estudio realizado por psicólogas norteamericanas de Toronto y Pensilvania, este tipo de regalos constituye la mejor manera de estrechar lazos con nuestros seres queridos, ya sean hermanos, amigos o parejas. Estas expertas en emociones y relaciones sociales subrayan, además, que lo importante a la hora de regalar no es encontrar un punto de encuentro entre del destinatario y el emisor del regalo. Más bien, se trata de regalar experiencias que puedan vivirse por separado o en soledad. El quid del éxito de este tipo de presentes está, según las investigadoras, en la emoción que nos provoca el instante del disfrute, más duradero que el que sentimos al recibir un regalo más convencional.

Además, se trata cosas que, en la mayoría de los casos, quienes los reciben no gastarían ni tiempo ni dinero en ellas, pero que a la postre se convertirán en recuerdos atesorables que les llegarán más adentro que cualquier objeto material.

Otro estudio aconseja no empeñarse en obsequiar regalos únicos, ya que estos pueden ser considerados por el receptor como peores. Y es que a fuerza de pretender ser originales, nos podemos convertir en vulgares.

Aunque a lo mejor, estas líneas les llegan tarde -ya se han paseado por los centros comerciales en un empeño de liquidar pronto y bien el tema de los regalos navideños- es posible que sirvan de idea para los rezagados, para los que lo dejan todo para el último minuto o para próximas ocasiones: no hay que empeñarse en ser originales, regalemos en función de la persona que tenemos enfrente y no tanto en función de algo material, sino de algo que se convierta en experiencia vital y si no, ya saben: cheque regalo. Felices rebajas.

P.D. Aunque les digan que no necesitan nada o que no quieren que los Reyes se detengan en su balcón, todos esperamos algo por estas fechas (aunque a veces tengamos que hacer el recorrido de vuelta para cambiar en la tienda los calcetines de la abuela por una camisa molona).

Laura Castillo Casi, enfermera y periodista

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