caracoles

Normalmente, si preguntamos por los asesinos más peligrosos que existen en la Naturaleza, la imaginación nos llevará por la senda de las películas y nos vendrán imágenes de los temibles tiburones blancos o de animales similares que son capaces de erizarnos el pelo viéndolos en acción.

Pocos pensarán en los microbios y su alto poder letal, y quizá aun menos se fijarán en unos pequeños bichejos que los cuentos infantiles han convertido en amables personajillos que transitan con su casa a cuestas. Ahora bien, las estadísticas -que para eso están, para aguarnos la fiesta- demuestran que los temibles depredadores -ya sean tiburones, cocodrilos o hipopótamos- apenas causan la muerte de un centenar de humanos al año, mientras que los simpáticos caracoles acaban con unos diez mil.

Tal y como lo están leyendo. Y eso se debe a que son portadores y transmisores de diferentes enfermedades.Es la ley de vida, lo que para unos es inofensivo para otros resulta mortal de necesidad. El principal problema -para nosostros los humanos- de los caracoles es que son portadores de esquistosomiasis, una enfermedad causada por gusanos parásitos. Estos parásitos pueden acabar en el agua que bebemos y, de esta manera, se produce la transmisión de esta enfermedad, que tiene como síntomas previos al desenlace final los vómitos de sangre y la parálisis en las extremidades inferiores.

Este tipo de infección es relativamente frecuente en África y, según los datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS),  en 2012 al menos 249 millones de personas necesitaron tratamiento.

La transmisión se produce cuando las personas infectadas con esquistosomiasis o portadores del parásito contaminan fuentes de agua dulce, que luego se incuban en el agua. Las personas se infectan cuando las formas larvarias del parásito, liberadas por caracoles de agua dulce, penetran en la piel durante el contacto con aguas infectadas.

En el interior del organismo, las larvas se convierten en esquistosomas adultos, que viven en los vasos sanguíneos, donde las hembras ponen sus huevos. Algunos de esos huevos salen del organismo con las heces o la orina y continúan el ciclo vital del parásito. Otros quedan atrapados en los tejidos corporales, donde causan una reacción inmunitaria y un daño progresivo de los órganos.

Y ya que tenemos el miedo en el cuerpo, no se trata de emprender una cruzada contra los pobres caracoles; tan solo de tomar las medidas de precaución adecuadas antes de emprender cualquier viaje fuera de nuestro entorno.

Por cierto, por terminar con el hilo propuesto al inicio de estas líneas, sepan que según Gizmo Crazed, el animal que más nos amenaza es la serpiente -mueren por su mordeduras 50.000 personas cada año- y los perros infectados por rabia (25.000 personas). En cambio, los aterradores tiburones son responsables de la muerte de diez personas al año y los leones, de cien.

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