El póquer ya no tiene secretos

Desde hace tiempo, la imagen del tahúr del Mississippi que se vale de su sangre fría y arrojo jugando al póquer ha sido desplazada por la del nerd con conocimientos matemáticos que se sienta en las mesas de casinos o a través de su ordenador y que, ataviado con un método más o menos científico, logra, si no hacer saltar la banca, pingües beneficios apostando en este teórico juego de azar.

Todo en aras a la máxima de que las probabilidades -en este caso, de ganar o de perder- son algo cuantificable y, por lo tanto, se pueden reducir a un algoritmo. Guiados por este estímulo, un grupo de investigadores canadienses ha logrado la piedra filosofal: una manera de convertirse en invencible en este juego de naipes.

Este grupo ha conseguido desarrollar un programa que aprende de las malas decisiones, creando una base de datos que le hace invencible. El programa se llama Cepheus y podría pasarse una vida entera jugando al póquer sin perder. Para ello, utiliza la información que se almacena en su base de datos: más de 260 terabytes de información -una cifra que marea-.

El programa ha sido ampliamente testado, ha jugado durante dos meses contra sí mismo y contra 4.000 ordenadores sin perder y se sustenta en la teoría de juegos, en este caso de los juegos de información imperfecta, concretamente de que los jugadores manejan datos que no conocen el resto.

No sabemos si los casinos del mundo se han echado a temblar ante el descubrimiento, pero los investigadores le ven el lado práctico al hallazgo y piensan que su algoritmo puede ser utilizado para abordar otros temas que también se basan en la información imperfecta, como son los relativos a la seguridad -incluida la informática- o a la hora de tomar una decisión trascendental -como puede ser la elaboración de un tratamiento ante un problema médico-.

“El póquer puede tomarse como una representación a escala de las incertidumbres que se presentan en la vida real. Es un gran banco de pruebas para el desarrollo de algoritmos que pueden ser aplicados en importantes tomas de decisiones, incluso cuando no hay adversario aparente”, concluye uno de los autores.

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