Blue monday

Hay quien eliminaría todos los lunes del calendario. Volver a la rutina laboral resulta algo más que tedioso, pero no se engañen, que si no hubiera lunes, ese peso sería trasladado al martes y nada cambiaría. Pero no se trata de ir con el lápiz rojo tachando días del almanaque, sino de avanzarles que, de todos los lunes, hay uno especialmente malo, el tercero que precede al inicio del año.

Al menos eso dice una fórmula diseñada por el psicólogo Cliff Arnall: 1/8C+(D-d) 3/8xTI MxNA. Vaya por delante que la ecuación tiene una base psicológica y, por lo tanto, no le busquen los tres pies al gato, que ya nos conocemos… No hay base científica que asevere la afirmación y, más bien, se trata de un joke, como dicen los británicos.

Cada letrica supone algo que nos atormenta y que amenaza con nuestra existencia y que tiene que ver con la resaca navideña o, si lo prefieren, con el peso de la traída y llevada cuesta de enero; es decir, con la falta de liquidez fruto de los gastos navideños y la llegada de las temibles facturas de la tarjeta de crédito y lo escasita que resulta, para hacer frente a esos pagos, la nómina de enero (están respresentadas por las letras D y d, respectivamente).

El psicólogo también ha metido en el saco de la ecuación el tiempo transcurrido desde que hicimos la carta de nuevos propósitos para el año que se inicia -dejar de fumar, adelgazar, aprender idiomas, ir al gimnasio, etc- con la variable T y añade algunas más a la fórmula, como la M, que supone las motivaciones, y la NA, que no es otra cosa que ese impulso que nos dice que debemos cambiar de vida.

El caso es que la confluencia planetaria señala que ese día fatídico donde se acumulan todos los sentimientos negativos coincide con el tercer lunes de enero.  Y tras estas ‘brillantes’ conclusiones nada ortodoxas, a cualquiera de los que nos pasamos la vida en el laboratorio y que apenas nos atrevemos a levantar la cabeza no vaya a ser que nos la sesgue la tijera de los recortes, nos plantea la duda sobre hasta qué punto el ‘markéting’ está destruyendo a la propia Ciencia y ‘juegos’ como este lo que contribuyen a dar la razón a ese profesor ‘jacobino’ que tenía en mis tiempos de estudiante universitario que al ser preguntado cómo construiría el edificio del saber humano aseguraba que el ‘instalaría’ a la Psicología en la misma planta que la capilla -la Teología-.

Por cierto, el fenómeno se ha popularizado como Blue Monday. Y dicho lo dicho, habida cuenta el día que marca el calendario… ¡Feliz lunes a todos!, que no dejan de ser un día como otro.

Eduardo Costas Costas. Catedrático de Genética

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