PotHead_2014

Termina el mes. Seguro que la lista de propósitos para el año nuevo que hizo semanas atrás comienza a tambalearse. Pero si añadió el aprendizaje de idiomas entre sus intenciones, allá va un argumento para que siga haciendo hincapié en sus esfuerzos: aprender idiomas, a cualquier edad, es bueno para prevenir el Alzheimer.

Es una cuestión de… neuronas, y de la llamada sustancia blanca. Sea cual sea su edad y el nivel que consiga alcanzar, los efectos sobre su cerebro serán beneficiosos a largo plazo, en concreto sobre la sustancia blanca.

Un grupo de investigadores británicos señala que el bilinguismo tiene un efecto positivo y han resaltado que la cobertura de mielina –el componente que garantiza la transmisión de los conocimientos en la materia blanca– mejora tanto en personas bilingües como en las que se afanan por aprender un segundo idioma.

La materia blanca actúa como un aislamiento que impide la fuga de información en el axón –las avenidas principales que transfieren información– y asegura una mejor comunicación entre las neuronas.

Al analizar las imágenes cerebrales obtenidas de los participantes en el estudio a través de pruebas tomográficas, los investigadores observaron que tanto los bilingües de manera natural como los que lo han conseguido por el aprendizaje tardío de un idioma poseían los mismos grados de mielinización de los axones, frente al peor grado de los que hablan en una sola lengua.

Es decir, que el aprendizaje de idiomas se constituye como un entrenamiento indispensable para provocar cambios estructurales en nuestro cerebro que aporten beneficios en la edad avanzada, ya que preservar la capacidad de nuestras neuronas para transmitir información es uno de los ejercicios recomendados para prevenir el terrible Alzheimer, una de las enfermedades malditas en el mundo de hoy.

Es un paso, sin duda, que precisará de nuevos estudios e investigaciones, pero está claro que es un acicate para que no borre de la lista de las tareas pendientes tan rápido, por mucho que le resulte un engorro eso de conjugar los verbos en francés, lo enrevesado de la sintaxis alemana o lo imposible que le resulte pronunciar algún palabro en inglés.

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