ocho vasos de agua

Beber agua. Lo repetimos cada día en las consultas. Aun así y a pesar de la cantidad de argumentos que manejamos los profesionales parece que nunca somos lo bastante pesados como para conmover las conciencias y hacerles cambiar de hábitos.

Se resistan lo que se resistan, somos agua, un 75% en nuestro cerebro -y como se seque, ya verán-. Nuestro mundo es agua. No se concibe la vida sin el líquido elemento y aunque vivamos en el desierto necesitamos de él. Y necesitamos el agua de fuera adentro; la necesita la piel, el espacio intersticial, los órganos diana, los ojos -el ojo seco es el primer problema en las enfermedades de la visión-; también las mucosas necesitan hidratación.

Por todo ello, recomendamos la ingesta de litro y medio de agua al día. Es la mejor manera para que ese cuerpo donde habitamos se desarrolle adecuadamente… Y aunque amaguen con escuchar nuestros consejos, se refugian en que “no tienen sed” o que nos les apetece.

Pues sepan que aunque ustedes no lo noten, su cuerpo puede estar muriéndose de sed. Pero como la letra no entra con sangre, veremos si una imagen vale más que mil palabras. Les recomendamos este vídeo a modo de banda sonora.

A ver si es posible que la fuerza de la imagen les quiebre la pereza. Yo no sé ustedes al leer, pero a mí escribir esto me ha dado ganas de beber un saludable vaso de agua. A su salud.

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