valentine

Un 14 de febrero más, el mundo que goza del privilegio de tener pareja se dispone a despertarse con un regalo de la persona con la que comparte su vida. Al fin y al cabo, la tradición nos obsequia con una jornada destinada al amor, aunque también será la jornada que Europa dedica a la salud sexual.

Es el día donde se olvidan los pecadillos de pareja y aquellos hechizados por Cupido se disponen a vivir unas horas tocados por los buenos recuerdos vividos en la relación o los votos que han de llegar. Al fin y al cabo, nuestra memoria selectiva funciona poniendo por delante aquello que nos gratifica y no lo que nos mortifica.

Pero como después del 14 viene el 15, y con él la vuelta a la rutina, allá va para los rencorosos o para los precavidos un sencillo consejo que, cuando menos, le ayudará a prevenir si ha tomado una buena decisión -en cuanto a la fidelidad- a la hora de unir su destino a otra persona.

Algo tan sencillo como mirarle fijamente a las manos, y armad@ de una cinta métrica, comprobar la longitud de los dedos. Efectivamente, los dedos son los espejos del alma. Según un estudio publicado por Biology Letters, si su pareja tiene el dedo anular, ese donde se aloja el anillo, más largo que el índice, precaución, que tiene una propensión natural a la infidelidad.

El tema no deja de tener una explicación biológica y, una vez más, se relaciona con los niveles de testosterona, la hormona por excelencia del sexo. Como ya saben, se trata de una hormona que poseemos tanto hombres como mujeres, aunque en distintos grados, y que es la responsable de ese impulso irrefrenable a mantener relaciones sexuales, con la pareja propia… o con la ajena.

El estudio de referencia ha comprobado que durante nuestra etapa en el seno materno, la mayor o menor exposición a esta hormona determina la formación de nuestra mano y, en concreto, la longitud de nuestros dedos; y así concluye que, a medida que los niveles de testosterona son más altos, acaban por desarrollar más el dedo anular.

Y eso viene a subrayar que si este dedo delator es más largo, tenderá a lo largo de su vida a experimentar mayor deseo sexual; lo que le convierte en candidato perfecto a la infidelidad.

El estudio abarca a personas de ambos sexos, o sea que el presunto patrón es universal para ambos, y no se me olviden de que ante el instinto, el ser humano tiene mecanismos para contrarrestar esos deseos. Y si no que se lo digan a todos los que alguna vez han triunfado a la hora de ponerse a dieta.

Pero como no hay mal que por bien no venga y porque quiero poner una gota de almíbar en este día, añadiré que la investigación de marras también  dice que estas personas  gozan de una mayor predisposición hacia el talento musical o que son más extrovertidos.

Puede entonces que le despierten con música o con una gran fiesta. Feliz día de San Valentín a quien lo celebre.

Laura Castillo Casi, enfermera y periodista

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