guapos y egoístas

Foto de Liz West.

El hábito hace al monje. Al menos, eso dice el refrán. Y pensando en algo parecido, un grupo de investigadores se propusieron realizar un experimento y probar si realmente el físico de los humanos influye en nuestro comportamiento o conducta.

Y como no se trataba de sacar a relucir los complejos ni machacar a los menos afortunados -físicamente- o quién sabe, quizás motivados por la nada sana envidia que provocan los guapos al resto del colectivo, los investigadores decidieron probar si ese atributo, la belleza masculina, estaba adornado de comportamientos digamos que menos honorables, como por ejemplo el egoísmo. 

Británicos ellos, escogieron a un ramillete de guapos, a quienes sometieron al correspondiente escaneo de sus medidas corporales para determinar que se ajustaban a las medidas de proporción que el canon atribuye a los guapos o armoniosos -ya se sabe que lo del atractivo es algo subjetivo, mientras que la escala de Vitrubio nos obsequia con datos objetivos-.

Hecha la selección, se les sometió a la segunda parte del experimento, que consistía en asignarles una buena cantidad de dinero y pedirles que decidieran qué parte del montón querían compartir con otro individuo.

Y, como era de esperar, o no, el resultado es que cuanto más se acercaban al ideal de belleza -cuanta más puntuación sacaron en el test- menos cantidad estaban dispuestas a compartir con el prójimo.

O sea, cuanto más guapo es uno -no se trata de si se lo cree- más egoísta se vuelve. Aunque los resultados no pueden resultar concluyentes -ya hemos comentado que belleza y atractivo no siempre resultan sinónimos, y por lo tanto los autores del estudio no se atreven a fijar un patrón universal-, el asunto puede tener una explicación en clave evolutiva.

Los que se sienten poseedores o estén más cerca de la perfección evolutiva -en este caso, la consideración de belleza- se sienten superiores al resto de sus congéneres y, por lo tanto, no creen necesario compartir nada con el resto de sus congéneres. Al fin y al cabo, la lucha por la supervivencia, en parte, es la continuidad de los mejores o los más adaptados.

De lo que no nos cabe ninguna duda es de que el estudio está realizado por feos que desean la suerte de los guapos. Que pasen un buen día, que hay lunes que es mejor no levantarse de la cama.

Anuncios