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Foto de Bark.

La economía azul es el futuro del planeta. Ya lo hemos comentado en alguna ocasión: se trata de organizar los ciclos productivos donde los excedentes en una parte de la cadena se convierte en la materia prima para otro eslabón.

Es tan viejo como la organización de la vida en el mundo y tan antiguo como la propia evolución. Ahora, en la nueva revolución industrial que emerge, se antoja como la oportunidad para vivir en un mundo sostenible y equilibrado.

Numerosos grupos de investigación y alguna empresa trabajan ya en ello. El penúltimo hallazgo nos llega desde Vigo, donde un grupo de investigación ha logrado un método para la obtención de detergentes naturales a partir de residuos procedendes de la industria del vino y la del maíz. 

Unos detergentes que podrían aplicarse sin mayor problema a la industria farmacéutica y cosmética. Según cuenta a SINC Xanel Vecino, una de las autoras del trabajo, hasta ahora el problema que había que soslayar era el coste de “la producción de estos biodetergentes” respecto a las técnicas habituales.

El grupo cuenta ya con tres patentes. Una de ellas, se basa en la capacidad tensoactiva de los licores procedentes del lavado del maíz, lo que permite ampliar el abanico de aplicaciones que se le pueden adjudicar a este subproducto. En la segunda, se describe el procedimiento para que los detergentes presentes en los licores de maíz se puedan separar mediante un proceso de extracción. Y la tercera, hace referencia a la composición del detergente que comprende este biosurfactante de origen natural obtenido a partir de los licores de maíz.

Una solución ingeniosa que permitirá utilizar unos residuos, que actualmente se queman -es decir, se convierten en CO2- y que, por lo tanto, contribuyen a agudizar el efecto invernadero.

Ya ven que la solución siempre está a mano, es cuestión de ponerle un poco de imaginación al asunto y proponer fórmulas que den repuesta al problema de los residuos y permitan desarrollar nuevos nicho de mercado.

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