beber o no beber alcohol

Foto de Gunnar Grimnes.

Parece evidente que la evolución han transcurrido por caminos alejados del alcohol. Y no es que nos queramos poner ni bíblicos ni fundamentalistas y abrazar la fe del prohibicionismo absoluto o sumarnos a las filas de “beber con moderación es bueno”. Todo lo contrario. Solamente queremos subrayar que hasta en esto, la Ciencia es objeto de debate y controversia, lo que sin duda es bueno.

Así, a los defensores del beber pero poco les ha salido un enemigo: un trabajo donde se ponen a prueba los supuestos beneficios de un consumo moderado de alcohol. Y el asunto tiene su aquel. Los investigadores británicos se valieron de la Encuesta de Salud de Inglaterra 1998-2008. Y su conclusión tira muchos mitos de por medio. 

Comparando los datos con personas que nunca habían bebido, esa supuesta actividad beneficiosa del alcohol afectaba a  un porcentaje muy pequeño de individuos, la mayoría por encima de los 60 años. Lo que, según los investigadores, pone en tela de juicio esa presunta actividad beneficiosa del alcohol.

De hecho, los autores subrayan que las personas que beben moderadamente y gozan de buena salud es a pesar de su ingesta. Desde luego, un planteamiento radical que otro científico, Mike Daube, acaba por rematar acusando directamente a las compañías productoras de bebidas alcohólicas o a los medios de comunicación como los responsables de crear una cultura favorable a beber con sosiego.

Y ni tanto ni tan calvo. Es evidente que el alcohol es un elemento más de la cultura dominante de todos los pueblos y que, como factor dominante, podemos dejarnos llevar por esta creencia; pero de ahí a satanizar todos los estudios que se han realizado sobre las propiedades del vino, whisky o la cerveza va un abismo. Y mucho menos convertir a todos los científicos en elementos vendidos al capital y la multinacional del alcohol.

Sin negarle la validez al estudio de marras, que no deja de ofrecer un punto de vista interesante y en el que merece la pena profundizar, tampoco hay que restarle importancia a los otros que hablan del revesratrol, los taninos o las propiedades de la cerveza malteada y las reconocidas facultades de las bebidas alcohólicas de baja graduación. Seguro que en el medio está la virtud y desde luego, en Ciencia, como decíamos al principio, a lo único que hay que temer es al dogma y a los dogmáticos.

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