Dr. Mitjan. Copyriht agenciasinc.es

Dr. Mitja. Copyriht agenciasinc.es

Mientras los países desarrollados nos enredamos en debates sobre si esta o aquella vacuna debe ser obligatoria y, por tanto, gratuita, discusiones sobre si las vacunas son buenas o es mejor dejar que el organismo o la sabia naturaleza actúen o tomamos decisiones basadas en que las farmacéuticas se lucran a costa de nuestro temor a infectarnos, en los países pobres estas enfermedades transmisibles causan estragos.

Ahora, una de ellas, el Pian podría convertirse en la segunda enfermedad, después de la viruela, erradicada del mundo. Y ello gracias a un médico español, Oriol Mitja, quien junto a su equipo ha demostrado poder curar con una sola dosis de antibiótico a un enfermo de Pian.

El Pian es una enfermedad tropical provocada por el Treponoma Pallidum, una bacteria del mismo grupo que la causante de la sífilis, que afecta a la piel y a los huesos, sobre todo de niños, y provoca dolor y deformaciones severas. La enfermedad intentó ser erradicada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) hace 50 años a base de penicilina inyectada sin lograrlo, pero el equipo de Mitja ha recurrido a un nuevo tratamiento más económico y cómodo: azitromicina por vía oral.

El éxito de su estrategia, empleada en 28 aldeas de Papúa Nueva Guinea (Australia), ha conseguido que la OMS vuelva a considerar como objetivo erradicar esta enfermedad del mundo para el año 2020.

Esta noticia me lleva a dos reflexiones: por un lado, cómo permitimos, en nuestra cortedad de miras, que los recortes priven de recursos a nuestros investigadores, que demuestran continuamente su valía; y por otro lado, mi segunda reflexión se dirige a aquellos padres renuentes a vacunar  a su progenie. A ellos, un consejo: seamos sensatos, las vacunas curan.

Laura Castillo Casi, enfermera y periodista

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