concentración

Foto de Petr Dosek.

Ya sabemos que lo de la memoria exige concentración, y si no que se lo pregunten a los opositores; largas horas de silencio en auténticos claustros monacales, intentando hacer un esfuerzo de retentiva de cantidad de conceptos. Pero dejemos un poco de lado a esos profesionales de la memoria y centrémonos por un momento en lo más cotidiano, lo más próximo.

No se si a ustedes les pasa lo mismo, pero a mí cada vez me resulta más complicado retener, por ejemplo, el argumento de una película o de una serie de televisión cuando siento ruido a mi alrededor. Algo que antes no me pasaba. Ciertamente, ya voy teniendo una edad, pero envidio esos momentos donde un poco de música era un acicate para trabajar, estudiar o, sencillamente, relajarme.

Pues si le ocurre algo parecido, no se  asuste, no tiene ningún problema; sencillamente, forma parte del funcionamiento de nuestras neuronas, que a medida que envejecen se hacen torpes. Los mecanismos cerebrales que actúan sobre los recuerdos a corto plazo pierden, digamos, reflejos, y a medida que envejecemos, nos cuesta más, por ejemplo, asociar el rostro de una persona con su nombre si tenemos ruido de fondo.

Un estudio recientemente publicado prueba esa relación. Los investigadores sometieron a una serie de sujetos a una prueba de reconocimiento visual en la que les proponían asociar el rostro de una persona a un nombre o un apelativo. Y lo llevaron a cabo en diferentes circunstancias; a saber, en silencio, molestados con canciones instrumentales y luego con otro tipo de canciones que además de la melodía llevaban letra; es decir, introduciendo nuevos puntos de distracción para el interlocutor.

Todos los participantes aseguraron que las canciones les distraían, pero los más jóvenes mostraban una mayor capacidad retentiva. A medida que aumentaba la edad de los individuos, la dificultad en asociar caras con su nombre aumentaba con la música de fondo. Conclusión, no solo abarcamos menos cuanto más mayores somos, sino que parte de los fallos de memoria en la edad adulta se deben a esa capacidad de distraernos con mayor facilidad. Que los fallos en la memoria no solo tienen que ver con las enfermedades, sino con algo más sencillo como es la capacidad de concentrarnos.

Laura Castillo Casi. Enfermera y periodista

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