espuma

Los que  hemos trabajado en hostelería,  sin ser profesionales, sabemos lo complicado que resulta llegar a la mesa con las bebidas intactas, sin derramar. Y es que el paseo de la barra a la mesa esta plagado de trampas. El principal, acompasar nuestro ritmo al caminar con la mano que porta las bebidas; es decir, dar estabilidad de la bandeja.

Vamos, que los golpes de cadera al caminar lo que acaban provocando son pequeños movimientos en los recipientes que contienen los líquidos y este pequeño tsunami acaba por hacer que los líquidos golpeen contra las pareces de vasos y tazas y… llega el desastre.

Este asunto, que puede parecer menor en lo doméstico, representa un problema serio para aquellos que se dedican al transporte de líquidos, ya sea por carretera, por raíl o por barco. No creo que haga falta señalar los motivos de preocupación.

El tema tiene que ver con el movimiento de fluidos… y por lo tanto puede tener una solución acudiendo a la física. Y así ha sido, pero desde lo menor a lo mayor; es decir, la resolución al problema ha venido de la mano de la observación de cosas tan comunes como de las que hablábamos al principio, de ver qué ocurre cuando se transportan líquidos en la bandeja de un camarero.

Cuando un líquido es transportado -ya sea en un camión cisterna o en una taza de café- el movimiento provoca una serie de ondas en superficie que hace que golpee contra las paredes, lo termina por provocar un derrame si esta abierto en la parte superior o que genere movimientos que afectan a su estabilidad.

Ahora bien, los investigadores comprobaron que si ese líquido contiene capas de espuma, las ondas en superficie se ralentizan. Y tiene que ver con que las burbujas -que contienen aire, o elementos gaseosos si lo prefieren- reducen el movimiento de los líquidos. Es decir, que las burbujas que están en los bordes absorben la energía -la fuerza del impacto- y reducen la oscilación.

En este caso, y volviendo al comienzo, si le ha tocado ir a la barra a pedir los cafés o las cervezas, y es de los torpes con la bandeja, pídale al barman que ponga una buena cantidad de crema si se trata de cafés puros o que la leche esté bien caliente y forme burbujas. Así evitará llegar a puerto con la bandeja -o la ropa- llena de rastros que evidencien su poca pericia como camarero.

También está otra opción más radical. Que usted, motu proprio, pida cerveza para todos, que tiene una buena capa de espuma garantizada.

Laura Castillo Casi, enfermera y periodista

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