perros y gatos

Foto de jeffreyw.

El mundo mascota se divide entre perros y gatos y a menudo surgen controversias entre unos y otros acerca de lo que nos aportan los peludos a nuestras vidas. Y, ¡cómo no!, nos proyectamos en ellos y destacamos, por ejemplo, la lealtad o la independencia como valores que adornan a unos y otros como hechos diferenciales.

Más allá de las explicaciones evolutivas que señalan que los perros han sido domesticados mientras que los gatos nos han aceptado como compañeros de viaje en una suerte de intercambio de intereses con nosotros, o de comprobar que las generalizaciones no siempre se ajustan al patrón, y que los gatos pueden ser tan cariñosos y melosos como los perros y que hay perros que hacen gala de una independencia gatuna, hoy les proponemos mirarnos al espejo.

Sobre todo, para preguntarnos qué es lo que nos determina a buscar la compañía de uno u otro tipo de mascota. Es decir, si la personalidad propia nos marca. Y parece que la respuesta es afirmativa. Un estudio asegura que aquellos que se decantan por unir su vida a un perro muestran una tendencia a ser más energéticos, animados y extrovertidos. Y al mismo tiempo, su personalidad les define como personas que manifiestan una tendencia natural a seguir las reglas.

En cambio, los amantes de los gatos suelen ser personas más introvertidas, sensibles y menos amantes de las rigideces; vamos, con una mente más abierta. En términos profesionales, digamos que unos son más metódicos y los otros resultan algo más bohemios.

Y el asunto tiene su cierta lógica. Tener un perro implica seguir una serie de reglas que incluye los largos paseos para que haga ejercicio y dedicarle un tiempo a la disciplina y la norma;mientras que los gatos no requieren de ese tipo de atenciones. Pueden vivir en casa sin salir a la calle y en su castillo, las normas las imponen ellos.

El caso es que, atendiendo a ese comportamiento social, tener una mascota en casa, podemos asegurar que la proporción de gente que tiene perro triplica con creces a la que tiene gato, lo que indica que, en general, los humanos somos más amantes de la disciplina que del arte y que preferimos llevar una vida ordenada en lugar de una algo más loca o bohemia.

Pero sigamos con el estudio. Preguntados por el rasgo preferido de las mascotas, curiosamente la principal respuesta que dieron los perreros es la compañía que estos animales ofrecen, mientras que los gatunos destacaron el cariño como lo que más reciben de su mascota.

En definitiva, que a la hora de elegir un animal de compañía, preferimos aquellos elementos que nos resultan similares. Vamos, que enmendando la plana a los guionistas de ‘101 un Dálmatas’, no acabamos pareciéndonos a nuestras mascotas, sino que elegimos al animal que más se parece a nosotros.

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