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Foto de @Doug88888

A los humanos, bueno a algunos humanos, les preocupa el envejecimiento. Y en este apartado existen dos corrientes: los que están preocupados por la muerte; es decir, los que quisieran prolongar su existencia en el planeta; y otra, no menos importante, cuya inquietud se centra en retrasar los efectos del envejecimiento y parecer eternamente jóvenes.

Nos dedicaremos a los primeros y dejaremos a los segundos que sigan buceando en otros lugares -que haberlos haylos, incluso nosotros mismos en otros post-. La muerte ocurre sencillamente porque se apaga el mecanismo celular. Es decir, nuestras células están programadas para funcionar determinado tiempo, pasado el cual comienzan a dejar de dividirse. 

Entonces comienzan a surgir los problemas que acaban siempre en el mismo sitio: la muerte. Un equipo conjunto del Instituto Scripps de Investigación (TSRI), la Clínica Mayo y otras entidades ha encontrado una nueva clase de fármacos que, probados en animales, frenan de forma significativa el proceso de envejecimiento, alivian los signos de debilidad, mejoran la función cardiaca y aumentan la esperanza de vida. Los llaman senolíticos.

Los investigadores han comprobado que la esperanza de vida en ratones aumentaba tras matar un tipo de células. La clave de la cuestión es lograr identificar esas células y destruirlas sin causar daño a otras. Han probado dos compuestos: dasatinib -que elimina células seniles- y quercetina, un compuesto natural que actúa como antihistamínico y antiinflamatorio. La combinación de ambos era lo más efectivo.

El estudio es un significativo paso en la carrera para desarrollar tratamientos seguros destinados a alargar la esperanza de vida, con mejor calidad, y a tratar más eficazmente los trastornos y enfermedades derivadas del envejecimiento.

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