pika

Ciertamente, los animales son más listos que el hambre y nos huyen como si su vida dependiera de ello. Y razones no les faltan. A pesar de ello, no todos los humanos somos iguales y a un buen puñado de nosotros nos agrada sabe quiénes y cuántos somos los vecinos de este planeta azul y verde.

La historia del pika ili es un curioso ejemplo de uno de estos animales que son felices sin saber de nuestra existencia. El primer ejemplar de esta especie, Ochotona iliensis en su nombre científico, fue visto por los humanos por primera vez -que sepamos- al comienzo de la década de los ochenta.

Se trata un tipo de mamífero pequeño que vive en las montañas  de Tianshan, en el noroeste de China. Desde entonces, muy poca gente se había topado con un ejemplar de este animal con facciones de oso de peluche. De hecho, sólo se han visto 29 ejemplares vivos, y poco se sabe acerca de su ecología y comportamiento.

Así que, a la vista de su comportamiento esquivo, Weidong Li, descubridor de la especie y científico en el Instituto de Ecología y Geografía de Xinjiang, reunió a un grupo de voluntarios para dar una batida y saber qué había ocurrido con los pika. Y para su alegría, comprobó que seguían sobreviviendo.

Al igual que otras especies de pika que se encuentran en América del Norte, el pika ili vive en altitudes elevadas -de 2.800 a 4.100 metros- y subsiste principalmente gracias a pastos, hierbas y otras plantas de montaña.

Y como otras criaturas que viven en las alturas, el pika es sensible a los cambios en su entorno. Probablemente debido a la presión del pastoreo ganadero y la contaminación del aire, se trate de una especie “vulnerable a la extinción”.

Aun así, no hay esfuerzos coordinados en curso para ayudar al pika ili. Li explicó que espera cambiar esta situación y aprovechar el redescubrimiento del animal para crear áreas de conservación para la especie.

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