malditos hongos

De vez en cuando, las historias clínicas nos sorprenden con datos de personas que llevan una vida sana, pero que padecen enfermedades propias de gente que no se cuida en absoluto. Cirróticos, por ejemplo, que en su vida han probado el alcohol, o con menor gravedad, personas que tienen todos los síntomas de estar padeciendo los efectos secundarios de una borrachera.

Mareos, dolor de cabeza, dificultad para coordinar movimientos y pensamientos e incluso vómitos matinales… Y sin haber probado una gota de alcohol. Desde luego, no es lo habitual, pero ocurrir, ocurre. Son las malas pasadas que puede jugarnos el metabolismo.

Y nos explicamos. Algunos de nosotros podemos padecer una rara sintomatología fruto de producir en exceso un hongo, Saccharomyces cerevisiae en el proceso digestivo. Este hongo tiene la particularidad de convertir los carbohidratos -cuando fermenta- en alcohol, que acaba invadiendo la sangre.

Y los efectos, claro, son los mismos de estar borracho. Este síndrome, denominado popularmente ‘de la fábrica cervecera’, fue diagnosticada por primera vez en la década de los setenta y no es una enfermedad común. Afortunadamente, si se trata a tiempo, puede dejar de tener los efectos secundarios indeseados que, en su fase más crítica, como decíamos al comienzo, puede desencadenar en problemas hepáticos que nos lleven al diagnóstico de una cirrosis.

Basta con moderar en la dieta el consumo de carbohidratos y añadir un fungicida como medicación extra para que nuestro sistema digestivo opere “como Dios manda” y se olvide de producir alcohol que invada el torrente sanguíneo.

Así que, si es de los que no bebe, pero manifiesta signos propios de los que sí lo hacen, acuda a su médico y sométase a las pruebas pertinentes.

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