Concurso de camisetas mojadas. Foto de Martin Swart

Concurso de camisetas mojadas. Foto de Martin Swart

Pocos espectáculos dicen tan poco de nuestra especie como esos concursos de camisetas mojadas. Dicen poco de los primitivos que se arremolinan en torno al escenario y también de las que se prestan a esa exhibición tan burda de lo que se supone es un espectáculo de la excitación femenina.

Y los llamo primitivos porque lo resultan y lo son, ya que confunden un instinto puramente defensivo con algo tan natural como sentirse excitada de placer. El hecho de que sobresalgan los pezones es una reacción corporal ante el frío, y la verdad es que no encuentro nada excitante ni lo asocio a una imagen sexy que se te ponga la piel de gallina, por ejemplo. Pero claro, en el mundo masculino una erección es una erección, y es sinónimo de que se pone en marcha lo único.

La aureola, la zona más oscura que rodea el pezón, está sembrada de células musculares que se contraen cuando se estimulan con el frío y, al contacto con el agua y el cambio de temperatura ambiente, hacen que el pezón sobresalga.

Ciertamente no es la única razón; cuando se succiona el pezón de una mujer, se produce un mecanismo parecido -quizá de ahí la confusión de ellos- pero en esta ocasión tiene que ver con la producción de una hormona, la oxitocina, la hormona del placer. Su segregación tiene, entre otros efectos secundarios, esa reacción a modo de marcador que encumbra el pezón sobre todas las cosas.

Sea porque, en esos momentos, el hombre solo tiene en funcionamiento un órgano y no es precisamente su cerebro, sea por falta de empatía, la verdad es que los caballeros no parecen detectar que lo que están contemplando es que las chicas se quejan del frío producido por las camisetas mojadas y prefieren su propia asociación de ideas.

A mi la naturaleza me ha dotado de unos pezones empeñados en distinguirse así, y me he pasado media vida intentando ocultarlos de aviesas miradas por eso no acabo de  encontrar el divertimento de ver pezones en erección. Pero claro yo soy yo y mis circunstancias.

Laura Castillo. Enfermera y periodista

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