Obesidad

La obesidad es una de las enfermedades que más abordajes tiene por parte de los científicos. Quizá porque a la postre se trata de un marcador para otras. Digamos que tiene muchos efectos secundarios. Pero no todo va a ser malo para los gorditos. Parece que están algo mejor protegidos que los escurridos de cara a episodios de demencia en el último tramo de nuestra vida.

El estudio se ha publicado en Lancet y ha sido realizado por la London School of Hygiene & Tropical Medicine (Reino Unido) ha evaluado la relación entre el índice de masa corporal y el riesgo de demencia. El estudio ha sido publicado en la revista The Lancet Diabetes & Endocrinology. Un macro estudio donde han tomado como base los datos del Clinical Practice Research Datalink (el 9% de la población británica) durante un periodo de 20 años.

Los resultados revelaron que los que tenían bajo peso (Índice de Masa Corporal inferior a 20) durante la mediana edad eran un 34% más propensos a ser diagnosticados con algún tipo de demencia, incluido el Alzheimer. Este aumento del riesgo se mantuvo durante los 15 años siguientes.

Además, el riesgo de demencia se reducía de forma constante según el IMC iba en aumento. Así, en comparación con los participantes que tenían un IMC saludable, aquellos que tenían obesidad severa (un IMC superior a 40), eran casi un 30% menos propensos a desarrollar demencia.

Aunque los datos pueden parecer significativos, a juicio de los propios investigadores el estudio ofrece tan solo resutados preliminares y una tendencia que hay que seguir investigando. “Si podemos entender por qué las personas con un IMC elevado tienen un menor riesgo de demencia, es posible que al final de la línea, los investigadores puedan ser capaces de utilizar esta información para desarrollar nuevos tratamientos para la demencia”, explica Stuart Pocock, líder del estudio.

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