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Algunos europeos, y por extensión los anglosajones de la parte norte del continente americano, se jactan del color de nuestra piel como un símbolo de supremacía. En alguna ocasión ya hemos reivindicado desde estas páginas que todos somos africanos -al fin y al cabo, los primeros individuos de nuestra especie proceden de allá- y que el origen de nuestra pigmentación es oscuro como el betún.

Que lo de la decoloración tiene que ver con una evolución -ni positiva ni negativa- para adaptarnos a las condiciones ambientales. Es decir, una cuestión pura de ‘economía evolutiva’ que nos hizo de despojarnos de atributos innecesarios de protección -en este caso, frente a las intensas radiaciones solares-.

Pero hay más, a aquellos que todavía defienden la supremacía racial amparándose en el color de la piel hay que decirles que lo blanco no es un atributo europeo. Y que si los caucásicos somos blancos se lo debemos a las migraciones procedentes de Oriente -otra raza a la que estos sujetos también desprecian-.

Además, para evitar dudas, hay que decirles que nuestro paso a tener un tono de piel más claro es relativamente reciente; apenas entre 6.000 y 12.000 años. El estudio publicado en la revista Sciencie llega a esta conclusión tras analizar muestras de ADN de nuestros ancestros europeos.

Los europeos somos blancos gracias al mestizaje de los pobladores de la vieja Europa con al menos tres migraciones de gente procedente de allende el Mar Negro. La investigación ha determinado que hace unos 8.000 años los habitantes de regiones europeas como España, Luxemburgo y Hungría estaban virados al negro porque carecían de los genes SLC24A5 y SLC45A2 (los cuales provocan la despigmentación de la piel). Unos genes que sí tenían los migrantes y que gracias a la mezcla de raza acabaron por darnos el tono de piel que ahora nos carecteriza.

Por cierto, y también a modo de curiosidad, los europeos, gracias a mutaciones genéticas, fuimos capaces de tolerar el azúcar de la leche tan solo hace 4.300 años, mientras que otras ‘razas inferiores’ lo llevaban haciendo desde hace bastante antes. Vamos, que lo de la superioridad de los blancos es un mito que hay que desterrar para siempre.

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