receta medica

El ordenador, el móvil o la tablet son sin duda una sentencia seria para la caligrafía. Cada vez utilizamos menos el papel y el boli -qué decir de la pluma- para escribir. Hasta los periodistas o los estudiantes, habituales de las notas y los apuntes, van sustituyendo los cuadernos por los dispositivos electrónicos. La escritura apenas ha quedado reducida al acto de la firma.

Y en ocasiones podemos decir que afortunadamente. Un estudio realizado por la Academia de Medicina de los Estados Unidos en 2006 apuntaba que más de 7.000 personas morían al año por errores al interpretar la pésima letra de los médicos. Y casi millón y medio recibían tratamientos equivocados que provocan algún tipo de trastornos en los pacientes.

Estudios como el que nos referimos han servido, entre otros argumentos, para poco a poco implantar las recetas electrónicas o el uso de la informática para la clasificación de los expedientes médicos de los pacientes. Ahora bien, ¿por qué los médicos y otros profesionales tienen tan mala caligrafía?

Pues aunque parezca mentira, porque han tenido que escribir mucho. Como lo están leyendo, si te toca escribir mucho en tu profesión, lo primero que se resiente es la caligrafía. Todo comienza en la Universidad, donde la obligación de tomar apuntes a gran velocidad obliga a que cada estudiante desarrolle su propia grafía, es decir, acabe distorsionando letras o términos de tal modo que sólo ellos son capaces de descifrarlos -digamos que inventamos nuestro propio idioma taquigráfico-.

Una técnica que con el paso del tiempo se convierte irreversible y modifica nuestra grafía. Si además sumamos que luego, en el caso de los médicos, atienden a más pacientes en las consultas de los que pueden soportar, que la burocracia es interminable -informes, fichas, expedientes…- y que además hay que hacerla a velocidad de vértigo, el proceso de distorsión de su caligrafía sigue su marcha.

Algo similar ocurre con la firma. Si es de los afortunados que deben rubricar pocos documentos, comprobarán que pocas variaciones sufre su firma. Pero pruebe a firmar de golpe y seguido cuarenta o cincuenta veces y a una cierta velocidad. Luego mire la primera y la última y compruebe las diferencias.

Ahora bien, esto no es excusa para no escribir correctamente. Que lo del uso de las reglas gramaticales es otro mal que no tiene nada que ver con la velocidad al escribir.

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