hormiga

Napoleón, en su afán normativo, impuso un radical cambio en las normas de circulación. Así, invirtió el normal curso de la marcha de caballos y carruajes: los vehículos abandonaron el carril derecho por el izquierdo. O sea, que los que marchan por el sentido natural son los británicos y los ‘raritos’ somos el resto de los europeos o de otros continentes que siguieron la ‘marcha napoleónica’.

Ahora bien, eso por lo que respecta a los humanos, porque la Naturaleza nos indica lo contrario. Si existe un colectivo caracterizado por las aglomeraciones y el tráfico denso es el de las hormigas. Millones de individuos en marcha continua… y curiosamente, en el mundo de las hormigas no existen los atascos y mucho menos las colisiones.

Estudiando este fenómeno circulatorio, un grupo de investigadores se propuso conocer cuáles son sus particulares normas circulatorias. Y en primer lugar, comprobaron que las hormigas ‘conducen’ por la izquierda -o sea, que el ‘Napo’ estaba equivocado o no seguía las normas que dicta la naturaleza-. Aunque realmente no se organizan en carriles a la hora de hacer sus caminos.

Además, descubrieron que su respuesta ante la aglomeración es incrementar la marcha, casi en un 50%, en lugar de pisar el freno como hacemos los humanos cuando prevemos o comprobamos que la densidad del tráfico aumenta.

Para ello, grabaron durante un tramo de la marcha a los componentes de un hormiguero que había mandado a sus componentes a la búsqueda de comida. Es decir, en momentos en los que la densidad del tráfico es bastante elevada. Así comprobaron, en primer lugar, que para evitar colisiones, los individuos que regresaban al hormiguero en medio de una circulación infernal de ida y vuelta lo hacían por la izquierda o se desplazaban hacia ese lado para evitar el choque.

Por otra parte, los investigadores, vieron como en el trajín de tráfico, las hormigas aprovechan para intercambiar información en modo de toque de antenas y emisión de hormonas en el suelo que indica a las hormigas ‘salientes’ cuál es el camino óptimo para llegar cuanto antes a la comida.

Pero, en esta ocasión, nos quedamos con lo de los atascos y las colisiones: aumentar la velocidad y apartarse a la izquierda. No estaría de más que los expertos en tráfico profundicen en este tipo de comportamientos, no vaya a ser que no todo pase por prohibir y limitar. Aun así, que quede claro, que lo primero en lo tocante al tráfico es conocer la máquina que manejamos y que no todos los vehículos están diseñados para ser seguros a determinada velocidad -esté o no dentro de los límites de la norma- y que, a diferencia de las hormigas, nuestro comportamiento está condicionado por nuestros reflejos -que son limitados- y por la técnica de conducción, que es aprendida y no innata.

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