viaje astral

Lo de evadirse del cuerpo y salir flotando por la habitación donde nos encontramos para lanzarnos a un viaje -astral o no- es una experiencia de la que casi todos hemos oído hablar, aunque casi siempre de tercera mano o a través de lecturas. Pero no se trata ahora de poner en tela de juicio si esas experiencias son reales o no, ni tampoco de cuestionarnos ningún tipo de religión o filosofía de vida. Más bien todo lo contrario.

La Ciencia no es ajena a ese tipo de experiencias y por ello un grupo de investigadores ha querido conocer qué ocurre en nuestro cerebro cuando se vive una. Y para ello se han valido de la realidad virtual y de las técnicas de monitorización neuronal. Una experimento donde consiguieron engañar al cerebro de los voluntarios, que llegaron a vivir ese momento extracorpóreo.

Los escáneres cerebrales mostraron, en primer lugar, que la actividad de los lóbulos temporal y parietal se correspondían con la sensación alterada de la autoubicación. También encontraron actividad en el hipocampo,  la región cerebral donde tenemos instalado nuestro particular GPS; es decir, las neuronas que nos ayudan a localizar dónde estamos.

De momento, no han extraído mayores conclusiones, porque no tenían intención de probar la veracidad de esos viajes astrales, aunque según uno de los autores del estudio puede ser esencial “para determinar las interacciones con el mundo exterior y constituye un aspecto fundamental de la autoconsciencia humana”.

Y añadía que “nuestros resultados son importantes porque representan la primera caracterización de las áreas del cerebro que están implicadas en la formación de la experiencia perceptiva del ‘yo’ corporal en el espacio”.

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