Bellas durmientes

Bellas durmientes

Publicación y divulgación no siempre resultan sinónimos. A pesar de los innegables avances de la sociedad del conocimiento y del crecimiento de sitios web como este, dedicados a la divulgación científica, en numerosas ocasiones grandes descubrimientos pasan desapercibidos para el gran público.

Está claro que no se puede llegar a todos los sitios y, también, que la divulgación es la asignatura pendiente entre el personal que integra los diferentes laboratorios. A diario ven la luz decenas de artículos científicos en las revistas especializadas del ramo.

Algunos de ellos tienen la suerte de ser citados ampliamente entre los medios de comunicación; en cambio, otros gozan de una vida efímera, pasan sin pena ni gloria y quedan perdidos en el olvido. Aunque en la comunidad científica, lo verdaderamente importante es que los artículos lleguen a todos los interesados y marquen puntos de partida de nuevas investigaciones -citas-.

Pero volvamos a los artículos ‘caídos en desgracia’. No crean que este hecho solo sucede a los autores noveles, también les pasa a los científicos más reputados. Le ocurrió por ejemplo a Einstein, en un trabajo publicado sobre la ‘Paradoja EPR’, que pasó desapercibido para la comunidad hasta 1994 -cinco décadas después de publicarse-. Hoy en día es una cita obligada.

A estos artículos se les denomina “bellas durmientes” y PNAS les rinde homenaje. La revista cita un estudio sobre el grafeno en 1958 que ya anticipaba la preparación del óxido de gráfico, pero al que nadie hizo caso.

Según la revista, las disciplinas malditas son la física, la química, las ciencias multidisciplinares, las matemáticas y la medicina general e interna, en las que ha contabilizado una gran cantidad de estudios que han pasado por periodos de hibernación de hasta 70 años hasta obtener el reconocimiento a su teoría.

Visto lo visto, no estaría de más incluir algunas notas sobre divulgación científica y conocimiento en los medios de comunicación al finalizar los estudios en las disciplinas ‘más científicas’.

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