Caracola

Foto de Jose Maria Cuellar

De niño era de los que disfrutaba de los veranos en la playa con la familia. Todo un acontecimiento para nosotros, urbanitas y de tierra adentro. Y recuerdo con cierto cariño esos ‘trucos de magia’ que nos hacían nuestro padres cuando salíamos a buscar caracolas.

Ni más ni menos que pegando la oreja a la concha podíamos escuchar el sonido de las olas. Las caracolas atrapaban el mar y lo encerraban en su interior para siempre jamás. Impresionante. Y la verdad es que muchos de mi generación crecimos con esa creencia, otorgándole a los animales de mar una suerte de halo mágico.

Y ciertamente, es algo casi mágico, pero no del todo. La resonancia es uno de los fenómenos de la Naturaleza que más nos pueden impresionar, pero no hay truco en ella. ¿Entonces? Pues ciertamente, si acercamos una concha de un caracol marino a la oreja escuchamos sonidos. Sonidos si me apuran parecidos a los de las olas batiendo contra la arena.

Pero no es el mar, es el sonido ambiente amplificado. Las ondas de sonido se producen por vibraciones que mueven el aire muy rápidamente.

La situación contraria la experimenté la primera vez que entré en un estudio de radio. Está insonorizado, es decir amortigua al máximo el sonido ambiente, y las voces suenan diferente.

Para entenderlo, tenemos que recordar cómo se producen los sonidos. Las ondas de sonido se producen por vibraciones que mueven el aire muy rápidamente y se van propagando libremente.

Ahora bien, en ocasiones topan con obstáculos, o para entendernos, se introducen en determinados sitios formados por determinados materiales que, en lugar de absorberlas, chocan y provocan nuevas vibraciones que amplifican el sonido, que lo agrandan.

Esto es lo que ocurre en el interior de la concha de caracola, que no deja de ser un recipiente de forma irregular que permita hacer diferente tipo de resonancias; y de ahí que se produzcan diferente tipo de sonidos que nos asemejan al ruido de las olas.

Pero no hace falta que sea de forma irregular para que se produzcan resonancias. En cualquier caso, es el principio que inspira la construcción de instrumentos musicales como el cajón del cante jondo o las guitarras.

Y aclarado el misterio, sigan disfrutando de los relajantes sonidos que proceden de su caracola.

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