Los ajustes no solo llegan a la economía, también al tiempo. Y sabemos que lo del calendario es algo aleatorio, o mejor dicho, arbitrario a propuesta de los humanos y que lo del reloj biológico no tiene nada que ver con el reloj creado por nosotros para atrapar y medir el tiempo.

minuto de 61 segundos

Foto de numb3r.

Hemos comentado en varias ocasiones los problemas que tenían los romanos con lo de las estaciones del año y la duración de los meses y las revisiones que tuvieron que hacer al calendario. El caso es que desde que adoptamos el calendario gregoriano, hay que tocar de cuando en cuando el reloj.

El asunto tiene que ver con la rotación de la Tierra, que es irregular; es decir, no se ajusta exactamente a nuestra manera de definir la coordenada tiempo y, por eso, de vez en cuando hay que tomar decisiones como la anunciada por el Servicio Internacional de Rotación de la Tierra y Sistemas de Referencia (IERS) del Observatorio de París. 

Y se llevará a cabo en el último minuto del mes de junio, que durará un segundo más. Algo inocuo, en principio, pero que va a afectar a los grandes sistemas de navegación por satélite o los sistemas informáticos, que habrán de ajustarse al cambio.

El IERS nos cuenta que no es la primera vez que lo hacemos. Desde 1927 se ha añadido un segundo más en un total de 26 ocasiones para reajustar el calendario humano con el movimiento de los astros. La última vez que se añadió este segundo extra fue en 2012.

Según indica el IERS, la Tierra tiene una tendencia a desacelerarse, por la atracción gravitacional entre la Luna y el Sol, responsable de las mareas. Asimismo, también depende de movimientos atmosféricos, variaciones de los hielos y fuerzas como los sismos.

Este segundo extra es necesario para mantener los estándares sincronizados con los calendarios civiles, cuya base es astronómica.

Así que habrá que seguir con detenimiento si este segundo de más provoca el caos.

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