PerrosMuerdenColas

Son divertidos, leales, cariñosos y, algunos, sobre todo nerviosos y cabezones. Ahora bien, ¿sus obsesiones se convierten en TOC, Trastorno Obsesivo Compulsivo? ¿Un trastorno que no los deja vivir en paz?

Si es de los amantes de los peludos, habrá observado que hay un comportamiento que se repite más o menos de manera habitual. Su obsesión por morderse la cola. Un actividad que los entretiene y que les hace dar vueltas en círculo buscando afanosamente su rabo.

Más allá de una erupción o prurito, un equipo de investigadores se propuso llegar al quiz de la cuestión. Así, armados de paciencia, se pusieron a analizar hábitos en más de 400 perros de diferentes razas y edades que tenían esa costumbre.

Seleccionados los peludos, sus dueños fueron sometidos a un sesudo test para determinar si este comportamiento estaba influido por factores ambientales, alimenticios o incluso por traumas sufridos de cachorros. Hasta analizaron si sus progenitores padecían el mismo mal; es decir, si pudiera tratarse de un comportamiento heredado.

Y los resultados permitieron realizar un retrato robot del ‘perseguidor de su propia cola’. La mayoría desarrolló esta actividad entre los 3 y 6 meses, esto es antes de alcanzar la madurez sexual, y se caracterizaban por ser tímidos y miedosos a los ruidos fuertes. Los investigadores lo diagnosticaron como algo similar al Trastorno Obsesivo Compulsivo.

El tratamiento recomendado, como el de los humanos, pasa por intentar reducir los niveles de estrés -y los castigos cuando ejecutan la acción-, fomentar la actividad física y añadir a la dieta suplementos. Pero no lo haga por su cuenta; si observa que su mascota se obsesiona con morder su cola, acuda al veterinario.

Laura Castillo. Enfermera y periodista

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