chile picante

Foto de Marissa Garza.

Hay determinados alimentos, que por su sabor, se instalan en las preferencias de los humanos. Por ejemplo el chile, o el gusto por lo picante, forma parte de las preferencias culinarias en todo el mundo. Eso podría indicar, que con independencia de los factores culturales pudiera existir algún componente científico que haga decantarnos por ese sabor.

Este hecho, sin duda, es una buena noticia para países como México -y en general toda Latinoamérica-, uno de los principales productores de estos vegetales, por aquello de que les garantizan una porción en el mercado, y tal y como está la economía, es un asunto que no hay que echar en saco roto.

De hecho, una parte de la investigación en este país se dedica a este producto: el chile. Todo tiene que ver con la capsaicina, la principal sustancia activa en este producto. Curiosamente, en sí misma no se trata de una sustancia que determine el picante, sino que más bien es un activador del trigémino, el lugar donde se procesan los estímulos potencialmente peligrosos para el cuerpo humano y que producen dolor.

En cualquier caso y en lo tocante a los sabores, esta sustancia no potencia el picante, sino que suprime las percepciones del dulce. Por ello, la mayoría de los científicos se decantan por el componente genético a la hora de señalar el porqué de las preferencias de los humanos por el picante.

De hecho, las estadísticas señalan que los hombres consumen más picante que las mujeres; que en los países más calurosos se come más chile; y, cómo no, también responde a causas culturales. Aun así, los emigrantes, por ejemplo los mexicanos, asumen las costumbres del país de acogida, pero curiosamente mantienen constante el gusto por el chile y lo picante.

Anuncios