empatía y materia gris

Cuando vemos por televisión las noticias de sucesos nos conmocionamos con la frialdad con la que actúan los psicópatas. Una frialdad resultante de su falta de empatía con el mundo que les rodea y ‘gracias’ a la cual resultan insensibles al dolor que provocan.

Sin llevar las cosas a los extremos, la empatía, esa capacidad de ponernos y sentir como nuestros semejantes, es uno de los elementos más interesantes de la conducta humana, y también de otro tipo de simios o mamíferos.

En cualquier caso, la empatía es un elemento diferencial que traducimos en determinar que las especies que la sienten, están un peldaño por encima del resto en la cadena evolutiva. Quizá por ello a la empatía se le dedican numerosas investigaciones científicas.

Esta claro -psicópatas aparte- que no todos tenemos la misma capacidad de empatizar con nuestros semejantes. El último estudio asegura que esa diferencia tiene que ver bastante con el hecho de ser más racionales o más emocionales. De hecho, un equipo de investigadores australianos ha comprobado que esas diferencias son físicas y que el cerebro de las personas racionales es diferente al de las personas más emocionales.

En este sentido, podemos dividir la empatía en afectiva -tiene que ver con el estado emocional de otra persona- y cognitiva -comprender o sentir lo que piensa la otra persona-. Atendiendo a ello, el equipo analizó la materia gris de personas que se decantaban más por la primera que por la segunda.

Los resultados revelaron que las personas con empatía afectiva mostraban más densidad de materia gris en la ínsula, ubicada en el centro del cerebro; por otro lado, las personas con empatía cognitiva tenían más materia gris en el giro cingulado, zona ubicada en el área media del cerebro que cumple funciones claves en la actividad cerebral del sistema límbico.

Según los investigadores, esto “proporciona la validación de que la empatía es una construcción de múltiples componentes, lo que sugiere que la empatía afectiva y cognitiva están representadas diferencialmente en morfometría cerebral”.

Laura Castillo Casi. Enfermera y Periodista

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