chocolate

Foto de Jonas Tana

El chocolate es uno de nuestros temas preferidos. Lo reconocemos… y caemos rendidos a sus pies. Pero en esta ocasión no nos centraremos en sus propiedades. Más bien, escribimos estas líneas para poner de manifesto cómo la ciencia puede ser una de las palancas del impulso del comercio o de las empresas.

Chocolates los hay de todos los tipos, marcas, colores y sabores… pero a todos les ocurre lo mismo, que no aguantan el calor. Así, ese manjar puede convertirse en una molestia pegajosa en las manos cuando aprieta la canícula; tanto, que hay quien desiste de su consumo para evitar ‘pringarse’.

Pero vayan un poco más lejos y piensen en los miles de millones de euros que deja de ganar la industria chocolatera precisamente por no haber dado con la tecla para que el chocolate solo se derrita en la boca y no en nuestras manos.

Y para lograrlo intervienen los departamentos de investigación y desarrollo de las empresas; es decir, los científicos en nómina. Desde la principal compañía exportadora mundial de chocolate, se afirma que ya tienen la fórmula de una tableta que permanece totalmente sólida a 38º C. Pero no crean que está sola en esta carrera; empresas como Nestlé, Hershey Co. y Mondelez International Inc están haciendo lo propio y anuncian progresos en esta materia. Nadie, en cualquier caso, desvela el secreto de su éxito.

Estamos hablando de un negocio que puede superar los 130.000 millones de euros en apenas tres años. Un montón de razones para incentivar cualquier actividad de Investigación y Desarrollo en las empresas y que nos tiene que hacer reflexionar en estos tiempos de crisis sobre qué es lo verdaderamente rentable, visto con perspectiva en las fábricas. Eso y ponderar las aficiones a los recortes en esta materia.

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