Tambores

No hace mucho hablábamos de las conchas y los ecos del mar, o lo que es lo mismo, de esas cajas de resonancia naturales que existen. Y eso nos llevó a preguntarnos por las otras, por las artificiales, como los tambores.

Los percusionistas los saben bien, un tambor es una caja de resonancia cerrada por una membrana que al vibrar produce el sonido debidamente amplificado en la caja y que en sus manos suena a música -en las mías solamente a ruido, se lo aseguro-.

Sabemos que no todos los tambores emiten el mismo tipo de sonidos. Precisamente eso depende de la caja de resonancia y del lugar donde hacemos que vibre la membrana. Ahora bien, lo que no está tan claro es por qué las membranas de todos los tambores son circulares.

Aparentemente podríamos hacerla de cualquier forma (rectangulares, triangulares, etc.), pero en ese caso el movimiento de la vibración no daría como resultado una nota musical. La expresión de la frecuencia fundamental de una membrana circular tiene cierta similitud con la de una cuerda tensada.

Una cuerda es un objeto cuyo movimiento produce una onda cuya oscilación produce el sonido. Las membranas son cuerpos de superficie grande con relación a su espesor; excitadas por percusión o fricción, emiten sonidos. Las membranas necesitan tensión previa para vibrar.

La vibración de membranas se basa en los mismos principios que la vibración de cuerdas, ya que son materiales elásticos tensados. La diferencia es que mientras la cuerda es una línea de puntos vibrando, la membrana es una superficie. Y en el caso de los tambores, si es circular forma un tipo de onda -movimientos- perfectamente medibles que se asocia a las notas musicales.

Si construyéramos tambores con otro tipo de formas, no se producirían el mismo tipo de movimiento de la membrana y el resultado no sería reconocible.

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