lengua anclada

Afecta a entre uno y cinco de cada cien bebés y representa un problema tanto para el lactante como para la madre. La lengua anclada es un defecto de nacimiento consistente en tener el frenillo lingual corto y poco elástico, y cuya consecuencia es que restringe los movimientos de la lengua en el bebe en el proceso de agarre al pecho de la madre, provoca tomas largas y cansadas para el bebé y, a largo plazo, causa problemas de lenguaje y con la dentición. Para la madre, pezones doloridos y grietas que pueden acabar derivando en una infección.

Afortunadamente, tiene una solución fácil que, en último extremo, pasa por una intervención quirúrgica sencilla y sin complicaciones. Al primer síntoma, lo más importante es acudir al profesional para que haga un estudio del caso. En ocasiones, basta con cambiar la posición de madre e hijo durante la lactancia para solventar el problema.

Basta con que el bebé encuentre otra posición, que puede ser con la cabeza en hiperextensión (echada hacia atrás). También puede ser útil que sea el niño el que encuentre la postura más adecuada con la madre semirreclinada (técnica de autoenganche).

De lo contrario, habrá que acudir a la frenulotomía (también llamada frenectomía, frenotomía, frenilectomía o frenulectomía). Consiste en cortar el frenillo con bisturí o tijeras (cirugía convencional) o láser. Una vez indicada, la cirugía debe efectuarse lo antes posible para evitar más complicaciones y que el amamantamiento continúe sin problemas. Se ha demostrado que, tras la cirugía, el dolor de las madres disminuye y aumenta la cantidad de leche que se produce.

Una vez intervenido quirúrgicamente, se han de seguir las indicaciones médicas para el cuidado de la cicatrización, para evitar que el frenillo se vuelva a organizar.

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