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El futuro de los medicamentos pasa por ‘dotarlos’ de inteligencia para facilitar su mejor administración. La pérdida de efectividad de muchos fármacos de uso tópico se comprueba día a día. Al administrarlos de manera ‘superficial’, una buena parte de sus principios activos no llega a penetrar en nuestro organismo.

Este tema se hace patente en los utilizados para ganar la batalla a las afecciones visuales, con colirios que acaban siendo expulsados por el lacrimal sin que sea absorbido por el organismo. Tener en nuestro poder un fármaco que se libere de manera gradual y tenga una mejor capacidad de penetración es uno de los objetivos de múltiples laboratorios.

De Argentina nos llega la noticia de la patente de un ‘film’ que facilita esta administración. Este material se adhiere al ojo y aplica el medicamento usado para esta afección visual. El método mejora la absorción del tratamiento, y evitar que el parpadeo elimine gran parte de la droga.

Los investigadores argentinos detallan que se trata de una película elaborada con diferentes polímeros biocompatibles que se coloca sobre el ojo y libera en forma gradual el fármaco contra el glaucoma. El dispositivo asegura la llegada de la droga al interior del ojo sin afectar la visión, ni generar irritación.

Según explica en una nota publicada por el portal de divulgación ‘Argentina Investiga’ Santiago Palma, miembro del equipo de investigación, este sistema asegura la llegada de la droga al interior del ojo en forma eficiente y evita los efectos adversos de su ingesta. Y, en ese sentido, destaca que el dispositivo puede permanecer mucho tiempo en el ojo sin generar irritación o molestias. “Esto es fundamental, porque la eficacia terapéutica reside en mantener la presión ocular baja, condición que sólo se logra con la acción del fármaco”, aclara.

Las láminas oculares fueron creadas con polímeros utilizados en la industria farmacéutica para producir comprimidos, inyectables o cosméticos.  Su ventaja es que no son tóxicos y que esta patente abre la vía para el uso de este material para otras afecciones.

El glaucoma se caracteriza por un aumento de la presión intraocular que genera daño irreversible en el nervio óptico y disminuye progresivamente la visión. No tiene cura, pero con la administración de drogas como el AZM evitan su avance. El AZM se administra por vía oral y para asegurar su efecto se aplica en dosis elevadas, lo que genera efectos adversos como diuresis o enfermedades en la sangre.

El film es una lámina de polímeros biocompatibles que se coloca en el saco conjuntival del ojo, donde se adhiere y queda anclado. Así se evita que los “mecanismos de barrido”, como el parpadeo y las lágrimas, lo muevan o expulsen mientras libera el compuesto activo.

El 70% de los medicamentos utilizados en oftalmología se aplica como gotas. Pero solo son efectivos si se administran de manera frecuente, ya que las barreras fisiológicas del ojo eliminan la mayor parte y apenas ingresa entre el 1% y el 3% del fármaco. Hasta ahora, los investigadores pudieron mantener la liberación constante del fármaco durante ocho horas.

Aunque todavía no se realizaron pruebas en humanos, los experimentos que respaldan la eficacia de este invento son contundentes: en cuatro horas lograron reducir la presión intraocular en el 40% de los animales que participaron en la experiencia.

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