Beers

Escribir sobre cerveza en verano, con la ola de calor que nos acogota, no deja de ser un tentación irresistible. Y si encima es para glosar nuevos descubrimientos que aconsejan beberla, pues mejor que mejor.

Así que, cerveza en mano para aplacar la calima, les comentamos que los últimos estudios realizados sobre el lúpulo, el principal ingrediente de las ‘rubias’, afirman que ayuda a evitar la oxidación de las células así como  a prevenir enfermedades cardiovasculares, hipertensión y hasta trastornos neurológicos.

Asimismo, estos estudios afirman que el consumo moderado de cerveza es un buen antídoto contra el colesterol ‘malo’ y los triglicéridos. Además, su consumo puede influir positivamente en los marcadores sanguíneos, especialmente aquellos que están relacionados con procesos oxidativos e inflamatorios.

Los estudios recientes vienen a confirmar lo que ya sabían nuestros antepasados, que marcaron al lúpulo como medicamento. De hecho se trataban con él diversas enfermedades, gracias a sus acciones antibacteriana, antiinflamatoria y diurética.

Volvamos al presente. En el estudio de referencia se asegura sobre su acción sobre los marcadores de inflamación que el lúpulo reduce hasta un 31% de los niveles de proteína C reactiva, la que determina el nivel de riesgo de cardiopatías en las personas. Esta proteína la produce el hígado y aumenta su nivel cuando se produce una inflamación.

Una de las coautoras del estudio afirma que “el efecto sobre la salud atribuido a las bebidas fermentadas tradicionales como la cerveza, se debe principalmente a su alto contenido de antioxidantes”.

Los antioxidantes se encuentran especialmente en las materias primas que la componen, en especial por los polifenoles, que provienen principalmente de la cáscara del lúpulo y de la cebada. Luego le sigue la malta, que contiene ácido fólico y vitaminas del grupo B.

Yo no se a ustedes, pero después de escribir esto, la cerveza me está sentando fenomenal. ¡Cheers!

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