bebé

La mirada de un bebé es especial. Y no se me pongan tiernos, que no se trata de nada de lo que están pensado. Hablamos de manera literal. Un bebé una mirada especial, porque la vista se va desarrollando a lo largo de nuestros primeros meses de existencia.

Por ello, este sentido ocupa numerosos estudios de investigación en todo el mundo. Uno de los últimos afirma que a los tres días, un bebé es capaz de percibir el rostro y las expresiones faciales siempre y cuando se mantenga a una distancia de 30 centímetros, que viene a corresponder con la distancia que separa al lactante del rostro de su madre. A medida que nos alejemos, las imágenes se le tornan borrosas.

La investigación sostiene, y esto es lo novedoso, que no solo perciben el rostro sino que son capaces de descifrar las emociones que expresamos en nuestro rostro. El estudio, realizado en el Instituto de Psicología de la Universidad de Oslo, ofrece una explicación de por qué los recién nacidos son capaces de imitar las expresiones faciales de quienes les rodean desde temprana edad.

La hipótesis acerca de su visión venía rondando desde mediados de los ochenta, cuando se observó que los bebés eran sensibles al contraste y que distinguen perfectamente las escalas de grises en imágenes fijas. Ahora bien, ¿y en movimiento? El reto parecía complicado, pero el grupo práctico la técnica invertida; o sea, probarlo con los adultos. Es decir, cuál es la distancia en la que un adulto es capaz de distinguir las expresiones faciales. Porque si ellos no son capaces, parece poco probable que los recién nacidos pudieran hacerlo.

Para ello, se grabaron varios vídeos con diferentes expresiones  y se lo mostraron a un grupo de adultos para que dieran su aprobación al identificarlas. Y la conclusión es que a los 30 centímetros el reconocimiento funciona. Así ocurrió en tres de cada cuatro casos. A partir de los 60 centímetros la cosa se complicaba y a partir de los 120 el asunto resultaba casi imposible.

Ahora bien, lo que no despeja la investigación es  si los bebés copian mecánicamente esas expresiones o realmente las procesan y las entienden.

Sin duda, el mundo bebé es apasionante y quedan multitud de incógnitas por despejar.

Laura Castillo Casi. Enfermera y Periodista

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