Alacran cubano

La lucha contra el cáncer avanza por diferentes caminos. El último descubrimiento tiene que ver con el veneno del alacrán azul cubano. Este animal produce una enzima llamada clorotoxina que se utiliza en medicamentos para reducir los efectos secundarios de la quimioterapia; sin embargo, las investigaciones se dirigen hacia una terapia para matar desde dentro las células cancerígenas y hacer desaparecer los tumores.

La investigación de la doctora Mariela Guevara García demuestra que el veneno del alacrán es eficiente para ocasionar la muerte de las células cancerígenas y reducir el tamaño de los tumores malignos en animales. Y se ha descubierto siguiendo una tradición de los habitantes de la isla caribeña.

Se remonta 200 años atrás, cuando los habitantes de Cuba se dejaban picar por alacranes azules porque aseguraban que no solo les ayudaba a paliar algunos dolores, sino también a sobrellevar enfermedades graves.

“Se ha investigado el uso del veneno de otros alacranes asiáticos, pero el cubano es tan especial porque sus proteínas de bajo peso molecular le permiten llegar a muchos lugares del organismo, no posee la enzima que lo hace letal, tiene la propiedad de que se dirige específicamente a las células tumorales sin atacar las sanas, por eso es tan benéfico”.

El efecto se manifiesta con claridad en las líneas de tumores experimentales; es decir, detiene el crecimiento celular del tumor. Según las investigaciones realizadas, el 90% de los pacientes han referido una mejoría en su calidad de vida luego de 2 a 3 meses de iniciado el tratamiento. Es un producto anticancerígeno, analgésico y antiinflamatorio y no tiene efectos secundarios.

Ahora solo falta que la comunidad internacional avale el descubrimiento cubano.

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