Son pocos los que logran escapar al irresistible encanto de los refrescos de cola y no quedan atrapados por su sabor… bien por la mañana, como acompañante en las comidas, como aperitivo o ¡cómo no! como mezcla con alcohol para los tragos largos. Y también son pocos los que han escuchado hasta la saciedad la cantidad de ‘problemas’ que se esconden en su ingesta.

En ‘Truth Theory’ han resumido en un gráfico todo lo que ocurre en nuestro organismo cuando dejamos deslizar por nuestro gaznate el refrescante líquido negro…

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que de un solo golpe nos metemos en el cuerpo la mitad del azúcar que nos recomiendan para todo el día. Un chute que va directamente a nuestros michelines. Más o menos a los 20 minutos. Quizá este asunto sea de los efectos secundarios más conocidos y de ahí la proliferación de segundas marcas con menor contenido en azúcar. Aunque ya sabemos que no a todos les complace el sabor de esos nuevos brebajes.

Pero sigamos con el cuadro de la página web sobre sus efectos. Otros 20 minutos después entra en acción la cafeína; es decir, nuevo subidón para el cuerpo. Y ojo, que en esta ocasión la que puede resultar afectada es nuestra presión arterial. Cinco minutos después, empezamos a fabricar dopamina -lo que la convierte en adictiva-.

Más o menos en torno a la hora, según relata el portal, entran en acción los diuréticos que contiene la cola, así que a tirar por el desagüe todos los productos que no hayamos absorbido hasta entonces (es decir, a perder agua, calcio, magnesio, etc). Y con ello, vuelta a empezar, que se acaban los efectos y bien nos cambia un poco el carácter o nos entran ganas de tomarnos otra.

A partir de este cuadro resumen, depende de usted el continuar por ese camino. Yo me voy a la nevera a ver qué encuentro, que me está entrando sed.

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