Kepler

Parece que el Vaticano ha aprendido algo de sus errores pasados y ahora que todos -incluidos los políticos- miran hacia el cielo y han quitado el cartel de “espacio reservado para Dios”, desde la Curia parece que prefieren ponerse la venda antes que la herida y admitir que pudiera haber vida más allá de los confines de la Tierra.

Las noticias de la existencia de planetas que pudieran albergar vida, o si lo prefieren, que tienen unas condiciones por las que los científicos deducen que pudiera desarrollarse o haberse desarrollado algún tipo de vida, como el recientemente descubierto Kepler-452b, ha provocado que los gabinetes de crisis para una respuesta rápida de la Ciudad Santa hayan tirado de argumentario.

Eso sí, preservando las esencias del ‘monopolio’. Partiendo de que con la tecnología humana actual es prácticamente imposible demostrar esa teoría, Kepler-452b se encuentra a unos 1.400 años luz de nosotros, o sea inaccesible, el director del Observatorio Vaticano, José Gabriel Funes, admitió en una entrevista para la agencia AFP que en el planeta “podría haber vida y a lo mejor alguna forma de vida inteligente”.

Ahora bien, según el teólogo y doctorado en Astronomía, aclaró que si bien Dios podría haber creado alienígenas y planetas similares, no puede haber “otro Jesús”. “El descubrimiento de la vida inteligente no significa que haya otro Jesús. La encarnación del hijo de Dios es un acontecimiento único en la historia de la humanidad y del Universo”, afirmó.

Asimismo, Funes insistió en que “no hay ninguna contradicción entre la vida extraterrestre y la fe cristiana”, mientras que “la búsqueda de otra vida en el Universo nos ayuda a entendernos a nosotros mismos, a comprender nuestro potencial pero también nuestros límites”.

Respetando la fe de cada cual, siempre es mejor aceptar este nuevo argumentario que tirar de hoguera, como ya hicieran hace medio siglo con Bruno, Kepler y otros tantos científicos. Así que bienvenido el cambio de actitud.

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