vida en la Tierra

Seguro que ha oído hasta la saciedad en los últimos días la existencia de planetas que son ‘gemelos’ a la Tierra y que por lo tanto se pueden convertir en nuestro refugio natural cuando nos carguemos este o son candidatos idóneos para albergar vida, lo que significaría que hay posibilidades de que existan extraterrestres y que no estemos solos en el Universo.

Todo eso, claro está, partiendo de una concepción del concepto de vida -ya no solo la inteligente tal y como nosotros la concebimos, sino en general- que habitualmente manejamos. Así que, sin perdernos en los vericuetos de cuál fue el eslabón que dio comienzo a esta carrera -que hipótesis y teorías las hay de todos los colores-, nos quedamos en lo más superficial y definamos cuáles deberían ser las condiciones de esos planetas para que las carambolas del destino hicieran posible la vida.

Lo primero es que tenemos que estar ante un planeta rocoso y no gaseoso. Eso parece relativamente fácil. Lo segundo es que tenga la temperatura adecuada, y eso significa que tenga una distancia respecto a su Sol más o menos equivalente a la que tiene la Tierra sobre el astro rey. Básicamente, porque de este modo es posible que albergue agua en estado líquido. La distancia de la Tierra respecto al Sol hace que la temperatura media del planeta sea de 15º C.

El agua es imprescindible para la vida, en ella se realizan la totalidad de las reacciones químicas de nuestro metabolismo. Es tan importante que su falta ocasiona la muerte o falta de vida.

La tercera condición es que tenga un campo magnético lo suficientemente intenso que lo proteja de vientos estelares y partículas cósmicas. Es decir, el tamaño en esta ocasión sí importa. Si la Tierra fuera más pequeña, su masa no podría atraer por gravedad a su atmósfera protectora y además sería tan espesa y densa que no dejaría pasar la luz del Sol.

La atmósfera deja pasar la luz visible, con la que se realizan los procesos vitales para los vegetales, y sin embargo atrapa las radiaciones de alta energía por su composición rica en un isótopo del oxígeno (el ozono). La atmósfera es rica en oxígeno, lo cual facilita el proceso vital de la respiración (común a todos los seres vivos animales y vegetales).

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