Dia Exceso de la Tierra

Cuando estalló la crisis económica en España, el partido que ahora nos gobierna y que estaba entonces en la oposición acuñó una coletilla: el gran detonante es que vivíamos “por encima de nuestras posibilidades”. Un principio general de la economía doméstica que aplicamos todos y cada uno de nosotros en nuestro día a día. Ajustamos nuestros gastos a nuestros ingresos y tan solo nos atrevemos, los conscientes, a pedir un crédito cuando tenemos claro que lo podremos devolver.

Pues bien, este tipo de criterios no los aplicamos cuando hablamos de la naturaleza. Egoísta nuestra especie, solo pensamos en si nosotros nos lo podemos permitir y nos importa poco lo demás. Nos explicamos: el equilibrio del planeta es una fina línea mediante la cual la Tierra marca el punto donde puede autorregenerase. Si traspasamos esa línea, comenzamos a utilizar -consumir- los recursos que deberían ser herencia de las próximas generaciones. Es lo que se ha venido a llamar el déficit ecológico.

Pues bien, en 2015 agotamos este crédito el 13 de agosto, cuatro días antes que en 2014 y siete que en 2013. Es decir, a partir de esa fecha vamos acumulando, por ejemplo, más dióxido de carbono del que puede reciclarse de manera natural. El día que cruzamos la raya roja se llama el Día del Exceso de la Tierra. Y el panel lo realiza año a año Global Footprint Network, que mide la oferta y la demanda de los recursos naturales y los servicios ecológicos usados por la humanidad.

Lo realmente preocupante es que hace una década este límite -el contador negativo- comenzaba a finales de septiembre y hace dos a finales de octubre. El equilibrio se rompió a mediados de la década de 1970, cuando el consumo humano anual comenzó a superar lo que el planeta puede reabastecer en un año.

Las consecuencias, a pesar de los negacionistas, son palpables y su expresión más crítica es la evolución del cambio climático, la disminución de las aéreas forestales, la pérdida de biodiversidad, el colapso de la industria pesquera y por qué no decirlo, el estallido de conflictos sociales -guerra-.

Esperemos que la línea anunciada por Obama en su plan de energía limpia y la Cumbre del Clima de París supongan un punto de inflexión que nos devuelva al equilibrio y volvamos a vivir de acuerdo con las posibilidades del planeta. De lo contrario, preparémonos para la definitiva extinción.

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