aplicaciones-acido-hialuronico

Se ha hecho tremendamente popular por su uso en los tratamientos de estética. Un pinchazo y adiós a las arrugas durante un tiempo. Pero el ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra en numerosos tejidos y órganos de nuestro cuerpo como, por ejemplo, el tejido conectivo que sostiene la columna vertebral, los cartílagos, el líquido sinovial de las articulaciones o la epidermis.

Su tratamiento es un revulsivo para frenar los efectos del envejecimiento de la piel. Su principal activo es su capacidad para atraer y retener el agua. Y de ahí sus beneficios indudables para rehidratar en profundidad la epidermis de la zona tratada para que su aspecto sea más terso y, al aumentar su grosor y volumen, disminuyan también los surcos de la piel.

Pero más allá de la estética, el ácido hialuróncio, que se antoja esencial en general para mantener una correcta hidratación de los tejidos, tiene otros importantes usos médicos. Esta molécula actúa a modo de lubricante para las articulaciones y su infiltración -inyección- se está demostrando como un remedio eficaz para paliar el deterioro de los cartílagos -por ejemplo, el menisco deteriorado o los discos vertebrales gastados-.

No cura, pero hace que los pacientes afectados por procesos osteoartríticos retrasen la evolución de la enfermedad y disminuye la rigidez y el dolor (los tratamientos pueden durar un año). También se está probando en oftalmología con el resultado de que mejora el estado de las cataratas cuando se inyecta durante una operación (forma parte del líquido contenido en el globo ocular). Otro campo donde se avanza en su investigación para el tratamiento de las úlceras en la boca, ya que participa en la cicatrización de las heridas, al posibilitar que las células se trasladen a la zona lesionada.

En general, es un marcador molecular empleado para diagnosticar diferentes enfermedades, ya que reacciona con diferentes moléculas y sirve para detectar rutas de señalización implicadas en diversas patologías.

No todo es cosmética o tiene que ver con la apariencia, ya ven. De hecho, en 1942, el ácido hialurónico fue utilizado por primera vez con fines comerciales y se solicitó patentar un proceso de utilización de este ácido como sucedáneo de la clara de huevo en los productos de pastelería.

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