Sangre

En torno a la sangre y a las transfusiones para ser eternamente jóvenes, y no nos referimos precisamente a los vampiros, existe numerosa mitología, que como todo lo que tiene apariencia de verdad cuenta con una pátina científica. Pero si dejamos el campo de la ciencia ficción, qué fácil sería convertirnos en eternamente jóvenes si todo dependiera de un ‘chutazo’ periódico de sangre joven… ¿no? Sobre este asunto encontramos estudios serios realmente interesantes.

En ‘Nature Medicine‘, hace unos meses se ha publicado una curiosa experiencia, de momento en ratones: transfusiones de sangre joven a ratones de edad provecta les han permitido recuperar ciertas capacidades físicas y mentales que se pierden con los años, como son fuerza muscular, resistencia, olfato y memoria.

Al unir los sistemas circulatorios de ambos tipos de roedores, los científicos observaron que los de más edad volvieron a producir en cantidad suficiente determinadas proteínas que se asocian con  neuroplasticidad (o plasticiad neuronal), la habilidad del cerebro para organizarse en respuesta a una experiencia.

Y lo más importante, que estos ratones ‘transfusionados’ recuperaron esas habilidades perdidas. No obstante, aunque este estudio sigue la estela de otro publicado sobre el asunto del impacto de la sangre joven en un cuerpo envejecido que hace referencia a ratones y a abejas, todos los investigadores subrayan que, siendo significativos los avances, aun es muy pronto para recomendar este tipo de prácticas en humanos, por mucho que haya gente dispuestas a ello.

Será cuestión de tiempo, pero quién sabe si habrá que crear bancos, en su sentido más estricto, para comercializar con las transfusiones de sangre.

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