hormiga medico

Los insectos siguen deparando sorpresas, y no solo para los entomólogos que descubren nuevas variedades por el planeta, también por descubrir prácticas que son más propias de animales con mayor desarrollo cerebral. Sabemos que los que viven en comunidad, como abejas y hormigas, guardan unas normas organizativas de convivencia que ya nos gustaría a los humanos poder respetar, y a la lista de sus habilidades, ahora hay que sumar una nueva: la capacidad de automedicarse.

No es es que tengan la ‘hormiga médico’ entre sus especialistas, pero se ha descubierto que cuentan con la facultad de automedicarse. Hasta el momento, esta característica solo era propia de animales ‘más evolucionados’, como los mamíferos. Los monos, ya se sabe, comen determinado tipo de hojas -que no consumen habitualmente en su dieta- cuando son presa de determinados parásitos, o perros y gatos se purgan de manera habitual comiendo hierba para limpiar su estómago.

Pues un tipo de hormiga negra, la ‘Formica fusca’, una de las más comunes en la parte templada de Europa, Asia y América, es capaz de automedicarse cuando está infectada por hongos. En el estudio, los investigadores analizaban la reacción de las hormigas ante determinadas dietas. Y comprobaron, para su sorpresa, que incluyen en ella el peróxido de hidrógeno cuando habían sido infectadas por hongos.

Lo curioso es que esta sustancia resulta ser lesiva para su organismo cuando están sanas y procuran evitarla. Además, son capaces de discernir cuál es la dosis adecuada para curarse. Dalial Freitak, uno de los autores de la investigación, comenta que en el experimento comprobaron que “en los potes donde había mucho medicamento, tomaban menos comida que en los donde habíamos puesto menos medicamento. Pero no solo eran capaces de detectar las distintas concentraciones en medicamento, sino que las dosis que tomaron eran exactamente las necesarias para matar a los hongos que tenían cada una en su cuerpo”.

De momento es trabajo de laboratorio, y ahora les toca comprobar cómo actúa esta hormiga en la naturaleza, donde el peróxido de hidrógeno esta presente en los pulgones o los cadáveres frescos de otros insectos, y comprobar si como ocurre en los mamíferos se trata de un comportamiento aprendido o, por el contrario, se trata de algo genético.

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