punto ciego imagen en blanco y negro

Al igual que nos ocurre con los retrovisores del coche, la visión nos hace trampas. Y a pesar de que consideremos nuestra vista como el mejor de nuestros sentidos, dista mucho de ser perfecto. Así, del mismo modo que cuando conducimos debemos afinar porque en el interior del coche existe una serie de ángulos muertos donde no vemos el coche que se nos acerca, nuestro ojo también tiene un punto ciego.

Se debe a que no toda la retina contiene células fotosensibles. Existe una zona donde no hay,  la zona que ocupa el nervio óptico, y eso se traduce en que siempre nos vamos a encontrar enfrente de nosotros una parte que no vemos. No se preocupe si no lo sabía, que la mayoría de nosotros no somos conscientes de la existencia de un punto ciego.

¿No nos creen? Hagan el siguiente test: cierre el ojo izquierdo, y sitúe el derecho en torno a dos palmos del ordenador, fijando la imagen en el rombo negro. Deje pasar unos segundos con la mirada fija y acerque ligeramente la cabeza al rombo. Verá cómo, en un determinado momento, el círculo desaparece de su campo de visión.

punto ciego, imagen en negro y blanco

Si hace el test con calma, incluso podrá apreciar la desaparición parcial del círculo a medida que se acerca y aleja de la pantalla, vera algo parecido a lunas menguantes o crecientes. La existencia del punto ciego es independiente del fondo que tenga la imagen. Repitan la prueba con la otra imagen, comprobará que no hay diferencias.

Estimando que el nervio óptico ocupe unos 1,5 mm, la zona invisible se extendería unos cuatro grados. Es un tamaño nada despreciable. Curiosamente, esto también ocurre si intentamos vernos la nariz. Nuestro sistema óptico, aunque teóricamente por su posición debiera ocupar una porción importante de nuestro campo visual -hagan la prueba colocando cualquier objeto en su posición y comprobará como es capaz de verlo- lo elimina de nuestra vista. Realmente curioso. Si no lo veo no lo creo.

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