Calabazas

En estas fechas, las calabazas -y los disfraces, y las chuches, y los ‘sustos o muerte’- invaden calles y plazas. Es lo que toca en Halloween, que por muy celta que sea en su origen, se tratan ya de unas fiestas de carácter universal. Así que dedicaremos unas líneas para hablar de ellas, de las calabazas, que por cierto estamos en temporada (octubre, noviembre y diciembre).

Y ya que abundan, habrá que aprovechar sus propiedades: Así que empezaremos por el magnesio, abundante en sus semillas, y básico para la creación de ATP ( trifosfato de adenosina ) la síntesis de ADN , la formación de huesos y dientes y el adecuado de bombeo del corazón. Asimismo, son ricas en vitamina A -o sea buenas para la vista- y contienen un aminoácido llamado triptófano, que se convierte en serotonina -o sea que ayuda a los depresivos- y mejora el sueño.

Pero hay más ventajas, para los que luchan contra la báscula porque son una excelente fuente de fibra, para los hombres porque son ricas en zinc y, por lo tanto su ingesta nos ayuda a mantener en mejores condiciones a la próstata, para el cuidado de la piel por los carotenoides -luchan contra los radicales libres-. Eso por no contar que las calabazas son ricas en hierro, el responsable de regular el suministro de sangre del cuerpo y la producción de nuevos tejidos sanguíneos. El hierro mantiene los niveles sanguíneos requeridos y proporciona energía a todo el cuerpo.

Suficientes razones, creemos, para que además de ornamentar estas fiestas acaben incorporándose a nuestra dieta.

Feliz Halloween

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