Sueño y hábitos

Existen muchos latiguillos acerca de la vida moderna, de que si resulta más estresante de lo normal, que si los aparatos electrónicos y el ordenador nos quitan horas de sueño… En fin, apoyados en la coletilla de que “cualquier tiempo pasado fue mejor” sacamos de nuestro interior al ‘enanito’ gruñón y nos ponemos a despotricar a diestro y siniestro.

Pero el caso, es que siempre, desde que el humano pisa la Tierra, organiza su tiempo en función de los recursos o del ambiente. O sea, que aunque no hubiera gadget que los entretuvieran, el entorno los marcaba.

Existen ‘pruebas’ históricas que demuestran que en función de la cultura dominante, los humanos organizaban su sueño en dos periodos de cuatro horas y el tiempo intermedio se aprovechaba para hacer vida social o procurarse el alimento.

Y, en ese caso, ¿se echa por tierra lo de dormir durante ocho horas diarias para reparar nuestro organismo? Un estudio publicado en la revista ‘Current Biology‘ concluye que en lo tocante al descanso, el modelo actual es bastante semejante al de las sociedades pre industriales.

Es decir, que la influencia de los móviles o de los juegos de ordenador no alteran los patrones que la humanidad ha seguido siempre para organizar su momento de descanso o sueño. Según los datos recabados por los investigadores los Hadza, de Tanzania, los San, de Namibia y los chimanes, de Bolivia, duermen un poco más de seis horas al día y no duermen siesta. Además, trasnochan (no se acuestan hasta tres horas después de haber amanecido) y se levantan con el alba.

O sea como nosotros, estresados por las imposiciones de la vida moderna. El estudio, lo que viene a sugerir es que el patrón de sueño actual obedece a causas genéticas propias de los Homo-sapiens más modernos.

“Se suele decir que debemos dormir entre ocho y nueve horas cada noche y que si dejáramos la tecnología la gente dormiría más, pero ahora hemos demostrado que no es cierto”, afirma uno de los autores. Va a resultar que el sueño está regulado por un reloj biológico, y que este reloj puede ser modificado por estímulos externos, pero levemente, como la luz, el ruido y los hábitos sociales o ambientales.

“Más que decir que la cultura moderna ha cambiado los hábitos de sueño, lo que ocurre es que la cultura moderna, con su control de la luz eléctrica y la temperatura, ha sido capaz de restaurar el período natural del sueño, que ha tenido una duración concreta hoy y en el pasado” conlcuye el investigador.

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