ladrones con sobrepeso

La obesidad, e incluso el sobrepeso es un problema lo miremos por donde lo miremos. Un problema de salud en primer lugar, pero también un problema social. Al ‘gordo’ -como al diferente- lo señalan por donde pasa. Incluso, aunque sea para bien como pasa en determinadas culturas orientales donde el exceso de grasa percibe ciertas recompensas sociales. Pero volvamos al tema.

El estigma ‘social’ de estar marcado por el sobrepeso llega incluso al mundo del crimen. Algo que hasta ahora no ha sido analizado, al menos de manera científica. Un reciente estudio realizado en la Universidad de South Bank de Londres reveló que sólo el 10% de la gente considera a los gorditos como peligrosos delincuentes o capaces de cometer un delito.

En el estudio, como suele ser habitual se basó en un test donde se mostraron a los participantes dos vídeos donde se reconstruía un crimen, en concreto un robo con violencia. Luego les pasaron cuatro fotos de posibles sospechosos, uno con sobrepeso, un tipo musculado y dos personas de complexión delgada. Lógicamente se tomaron las debidas precauciones… los ‘criminales’ no tenían nada que ver con el delito, en los vídeos no se les veía la cara.

Se intentaba que simplemente señalaran al ‘culpable’ por el tipo de su cuerpo. Y curiosamente, solo un 10% de los participantes señalaron a la persona con sobrepeso, mientras que más de la mitad señalaron al musculado como responsable del delito. ¿Otro estereotipo social?

Pues parece que sí, aunque les parezca mentira, nunca se había abordado hasta este estudio este asunto desde una perspectiva legal. Y aunque a priori parezca una buena noticia para los ‘ladrones gordos’ lo que subyace tras esta investigación es saber hasta que punto, los prejuicios sociales podrían condicionar a los testigos de delitos, y por lo tanto, influir o distorsionar algo tan ‘sagrado’ como es impartir Justicia.

Así que ya saben, olviden a los ladrones de las películas y si se plantea cometer un crimen, atibórrese de grasas trans, hamburguesas y donuts, que le hará parecer más inocente de cara al exterior. Aunque claro, si tiene que emprender la huida de la policía a pie o corriendo, lo tendrá algo más complicado.

Pero nadie dijo que el mundo de hampa sea un camino de rosas ¿no?

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