chapu de medio lado

¡Me lo como! Pocas cosas me hacen sentir tan especial y tan unida a mi “Chapulín” como ese gesto tan suyo: cuando  ladea su cabecita mientras me observa cuando le hablo. No solo presta atención sino que lo hace de una manera tan expresiva e intensa que  parece decirme que soy lo único que le importa.

Y ciertamente es así. Pero no se piensen que son unos zalameros, que lo son, es que de esta manera es como mejor captan la expresión de nuestro rostro y también perciben de manera más nítida nuestra voz y los sonidos. Nos están escuchando y observando, para descifrar de nuestras palabras y tonos que es lo que toca: si jugar, si comer o quien sabe, si regañina.

Científicamente ya se sabe que los perros distinguen nuestras expresiones de enfado, alegría o felicidad y también por el tono de nuestras palabras son capaces de descifrar el mensaje. Ahora bien, pónganse por un momento en su lugar.

Los peludos están adornados por un morrete que no les permite tener una visión completa del rostro de quien les habla. Hagan la prueba, pongánse el puño como prolongación de la nariz y comprobaran como parte de su visión queda entorpecida.Giren entonces la cabeza y verán como se amplia su campo de visión.

La otra explicación tiene que ver con el otro sentido, el del oído. Más fino que el nuestro, su habilidad para detectar la fuente del sonido es menos precisa que la nuestra y de ahí que orientando sus orejotas con una inclinación de cabeza les proporciona una importante información para localizar mejor la fuente del sonido.

O sea, que sí, que si su mascota le gira la cabeza cuando le habla, está fomentando con él una especial relación de empatía y de cariño. Vamos, que le importa y le interesa todo lo que le está contando.

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