Vacunas

La verdad es que a estas altura de la evolución de la investigación científica, escribir un post como este debiera de sobrar, pero a la vista de como está el debate en torno a las vacunas y la virulencia que muestran sus detractores no queda otro remedio.

Un estudio liderado por la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins Bloomberg de Baltimore ha analizado cerca de 500 sitios web de colectivos antivacunas. Y los resultados no dejan de ser tristes. Más de dos tercios de estas webs  se apoyan en terminología científica para colar “una considerable cantidad de desinformación y pseudociencia”.

Colocan a las vacunas como responsables de inumerables daños, de autismo a problemas cerebrales, pero realmente no apoyan sus afirmaciones con hechos científicos probados. Según Meghan Moran, autora principal del estudio, “la lección que hemos aprendido tras analizar estas webs es que tenemos que comunicar a los padres que dudan sobre la necesidad de vacunar a sus hijos de una forma más cercana y que aclare sus preocupaciones”.

Ante esto, hay poco más que añadir. Internet, una vez más, se convierte en un espacio donde cabe de todo y que precisa de filtros para discriminar la paja del trigo. Si algo positivo ha tenido el progreso es, precisamente, en el combate contra las enfermedades. Y las vacunas, son un buen remedio para un puñado de ellas.

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